Ignaz Bösendorfer, a los 19 años, el joven Bösendorfer entra de aprendiz con un fabricante de órganos y pianos vienés, Josef Brodmann. Quince años después, en el año 1828, Ignaz Bösendorfer solicita su licencia profesional para fundar y dirigir su propia empresa de fabricación de pianos.
En el año 1830, Ignaz Bösendorfer es otorgado el título de «fabricante imperial de pianos de cámara» por el emperador austriaco, fue por tanto el primer fabricante de pianos que recibiera este título.
Desde esos comienzos tan lejanos, en 2008 se ha cumplido el 180 aniverasio, Bösendorfer ha mantenido el principio de calidad de fabricación artesana de sus instrumentos que le han reconocido como el Rolls-Royce de los pianos. Con una producción en Viena de unos cuatrocientos pianos anuales, Bösendorfer no escatima los mejores materiales y el tiempo necesario para la fabricación artesana. Disponibles en medidas de 170 a 290 centímetros, en acabados estándar, diferentes tipos de madera o mueble especial el piano Bösendorfer es la máxima expresión de este instrumento.